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Por una Iglesia Sinodal

Con un encuentro de reflexión el sábado 9 y la Misa celebrada este domingo 10 de octubre, el Papa Francisco, acompañado por una numerosa representación de obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos de todo el mundo, ha dado inicio al itinerario hacia la próxima Asamblea General del Sínodo de los Obispos a celebrarse en octubre del año 2023, en Roma, bajo el título “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”. La palabra “sínodo”, usada desde muy antiguo en la Iglesia, hace referencia al camino que el Pueblo de Dios, compuesto por la diversidad de sus miembros, recorre en su peregrinación por este mundo hacia la Casa del Padre. Además, “desde los primeros siglos se designan con la palabra ‘sínodo’ las asambleas eclesiásticas convocadas en los distintos niveles (diocesano, provincial o regional, patriarcal, universal) para discernir, a la luz de la Palabra de Dios y escuchando al Espíritu Santo, las cuestiones doctrinales, litúrgicas, canónicas y pastorales que se van presentando periódicamente” (Comisión Teológica Internacional, La sinodalidad en la vida y en la misión de la Iglesia, 2.III.2018, n. 4).

Los términos “sinodalidad” y “sinodal”, en cambio, han sido acuñados más recientemente para referirse a la corresponsabilidad y participación de todo el Pueblo de Dios en la vida y la misión de la Iglesia, como una dimensión constitutiva de la misma. Como ha dicho el Papa Francisco, “la sinodalidad es el camino que Dios espera de la Iglesia del tercer milenio”, y lo ha explicado: “Una Iglesia sinodal es una Iglesia de la escucha…Pueblo fiel, colegio episcopal, Obispo de Roma: cada uno en escucha de los otros y todos en escucha del Espíritu Santo” (Discurso, 17.X.2015). En ese sentido, el camino sinodal emprendido por la Iglesia este fin de semana es un itinerario de escucha mutua entre los miembros del Pueblo de Dios, pero también de escucha a hermanos de otras comunidades cristianas y de otras religiones, e incluso a no creyentes, de modo que “nadie, sin importar su afiliación religiosa, debe ser excluido de compartir su perspectiva y experiencias, en la medida en que quiera ayudar a la Iglesia en su camino sinodal de buscar lo bueno y verdadero” (Vademecum para el Sínodo sobre la sinodalidad, 2.1).

Este camino sinodal al que nos ha convocado el Papa será realizado en tres fases, en las que, en ambiente de oración, se dialogará sobre la situación actual de la Iglesia y los pasos que el Espíritu Santo nos invita a dar para crecer en sinodalidad. La primera fase se llevará a cabo en cada diócesis o jurisdicción eclesiástica, a través de las parroquias y otras instancias locales. Sus resultados serán enviados a la Secretaría General del Sínodo de los Obispos, que en base a ellos elaborará un primer documento de trabajo en torno al cual se desarrollará la segunda fase que se realizará por regiones o continentes. Los frutos de este trabajo serán también enviados a dicha Secretaría General y le servirán para preparar el segundo documento de trabajo que será la base para el amplio diálogo que tendrá lugar en la Asamblea General que constituye la tercera fase del camino sinodal, concluido el cual el Santo Padre emitirá el documento respectivo.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa