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La segunda vuelta

Hemos entrado en la etapa final del proceso electoral. Dios mediante, el 6 de junio se elegirá a quien asumirá la presidencia de la República en el bicentenario de nuestra independencia nacional. Lo hará en medio de una de las crisis más graves, si no la más grave, de nuestra vida republicana. Es fundamental que los dos candidatos que han pasado a la segunda vuelta y los electores tengamos presente que, como ha dicho el Papa Francisco en repetidas ocasiones, de esta crisis salimos juntos o no salimos. Se requiere una mejor relación entre el Poder Ejecutivo y el Congreso, así como una actitud sumamente responsable y mayor colaboración de los partidos políticos, los medios de comunicación y los diversos sectores de la sociedad, para poder vencer al COVID-19, conseguir las vacunas que no terminan de llegar o lo hacen a cuentagotas, reabrir las escuelas para que no siga aumentando el número de niños que no tienen acceso a clases, recuperar los millones de puestos de trabajo que se han perdido o dejado de crear. En fin, la situación del Perú es crítica y no debemos perder tiempo ni energías en enfrentamientos estériles.

Es urgente que avancemos juntos en la construcción del bien común de la sociedad, para lo cual es preciso promover la amistad social que, como dice el mismo Papa, “es una fuerza capaz de suscitar vías nuevas para afrontar los problemas del mundo de hoy y para renovar profundamente desde su interior las estructuras, organizaciones sociales y ordenamientos jurídicos” (FT, 183). Entre esas “vías nuevas”, Francisco destaca el diálogo multisectorial, generacional y multidisciplinar, entendido como ese “acercarse, expresarse, escucharse, mirarse, conocerse, tratar de comprenderse, buscar puntos de contacto” (FT, 198); porque para que haya diálogo no sólo se necesita hablar sino también escuchar con apertura de mente y corazón, y analizar con libertad y sencillez las diversas opiniones para ver en qué pueden mejorar la propia. A través del diálogo fraterno se facilita la comprensión mutua, se “impide que los diversos sectores se instalen cómodos y autosuficientes en su modo de ver las cosas y en sus intereses limitados” (FT, 203) y, sobre todo, se va adquiriendo el hábito de trabajar y luchar juntos en la resolución de las tensiones y el progreso de la nación.

El reducido porcentaje de votos obtenido por todos los partidos en la votación del domingo pasado pone de manifiesto que ninguno satisface, ni de lejos, las expectativas de la mayoría de la población. Es fundamental, entonces, conjugar puntos de vista y planteamientos y buscar alianzas, no sólo para asegurarse llegar al Poder Ejecutivo en la segunda vuelta sino, sobre todo, para alcanzar un programa de gobierno que busque atender al máximo las necesidades urgentes de la población. Todos estamos llamados a colaborar con esa finalidad, para lo cual permítanme invitarlos a evitar lo que el Papa Francisco llama “la costumbre de descalificar rápidamente al adversario, aplicándole epítetos humillantes, en lugar de enfrentar un diálogo abierto y respetuoso, donde se busque alcanzar una síntesis superadora” (FT, 201). En pocas palabras, construyamos juntos esa cultura del encuentro que tanto necesitamos para superar la crisis que aflige a nuestro querido Perú.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa