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Vacunarse: Un acto de amor

Según datos de la Universidad John Hopkins, más de 220 millones de personas en todo el mundo han contraído el COVID-19 desde que comenzó la pandemia y cerca de cinco millones han muerto a causa del mismo. En Perú, más de dos millones se han contagiado y más de 200 mil han muerto, alrededor de 700 de estos en las últimas dos semanas. La pandemia, entonces, está lejos de haber concluido. Si bien su intensidad ha disminuido en los últimos meses, se debe a que la segunda ola va terminando y que un número considerable de peruanos ya ha sido vacunado; pero, así como viene sucediendo en otros países, especialmente en aquellos en que la pandemia comenzó antes, todo indica que la tercera ola se avecina a América del Sur y podría llegar a ser tanto o más grave que las dos primeras. Según estimaciones del Ministerio de Salud, en el escenario más conservador de la tercera ola podríamos llegar a tener en Perú más de dos millones de nuevos casos, casi 400 mil de los cuales requerirían de hospitalización y 67 mil morirían, mientras que en el peor escenario habría más de tres millones de nuevos infectados, 660 mil requerirían hospitalización y más de 115 mil morirían.

Gracias a Dios y al trabajo de muchos, después de algunas semanas de pausa las vacunas han comenzado a llegar nuevamente a nuestro país. El Gobierno ha anunciado que en este mes de septiembre llegarán varios millones de ellas y el Ministro de Salud ha declarado que a fin de año podría estar vacunada la mitad de la población. Esto significa que para afrontar la tercera ola estaríamos en mejor posición que ante las dos primeras y podríamos llegar a revertir, incluso, el escenario más conservador antes mencionado. Para ello, sin embargo, se requiere una gran solidaridad entre todos los peruanos, que nos permita que la vacuna llegue a todos los lugares del país, que se venza el temor de cierto porcentaje de la población que se niega a recibir la vacuna y que todos, incluso, los ya vacunados, sigamos evitando las ocasiones de contagio.

Justamente con esa finalidad, el Papa Francisco junto con seis obispos de América han grabado un video que está circulando en las redes sociales. Las vacunas, nos dice el Papa en ese video, “traen esperanza sólo si están disponibles para todos y colaboramos unos con otros”. “Del norte al sur de América apoyamos la vacunación para todos” dice el cardenal Carlos Aguiar, de México, porque “las vacunas autorizadas funcionan y están aquí para salvar vidas” afirma el cardenal Rodríguez Madariaga, de Honduras, y lo confirma el cardenal Humes de Brasil: las vacunas son “seguras y eficaces”. El cardenal Gregorio Rosa, de El Salvador, nos recuerda que “la vacunación nos ayuda a proteger a los más indefensos” y que vacunarse es “una responsabilidad moral”. En el mismo video, Monseñor Cabrejos, presidente de la Conferencia Episcopal Peruana, aboga por la vacunación universal. Y el Papa Francisco concluye diciendo que vacunarse “es un acto de amor” y “un modo de promover el bien común y de cuidarnos unos a otros, especialmente a los más vulnerables”.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa