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El Papa Francisco y los homosexuales

En los últimos días ha dado la vuelta al mundo una noticia según la cual el Papa Francisco se habría manifestado a favor del matrimonio entre personas del mismo sexo y, con ello, habría cambiado la doctrina de la Iglesia. La noticia, sin embargo, es falsa y responde a una manipulación, totalmente fuera del contexto en que las dijo, de unas breves palabras del Papa publicadas en un video documental titulado “Francesco”. Lo que el Papa textualmente dice en el video es: “las personas homosexuales tienen derecho a estar en la familia. Son hijos de Dios. Tienen derecho a una familia. No se puede echar de la familia a nadie ni hacerle la vida imposible por eso. Lo que tenemos que hacer es una ley de convivencia civil. Tienen derecho a estar cubiertos legalmente. Yo defendí eso”. Ninguna de esas afirmaciones es nueva ni significa que el Papa esté a favor del matrimonio entre homosexuales, como pasaremos a constatar con algunos ejemplos.

En una rueda de prensa del 26 de agosto de 2018, cuando un periodista le preguntó qué diría a un padre cuyo hijo le dice que es homosexual, Francisco respondió: “No condenar, dialogar, entender…Porque ese hijo y esa hija tienen derecho a una familia y la familia es esta, la que es: no echarlo de la familia”. En la misma línea, en su exhortación apostólica Amoris laetitia, del año 2016, el Papa dice: “Por lo que se refiere a las familias, se trata por su parte de asegurar un respetuoso acompañamiento, con el fin de que aquellos que manifiestan una tendencia homosexual puedan contar con la ayuda necesaria para comprender y realizar plenamente la voluntad de Dios en su vida” (n. 250). Ayuda que, en más de una ocasión, el Papa ha dicho que se debe procurar que la brinde un profesional con la finalidad de que, en la medida de lo posible, el hijo o la hija recupere su identidad heterosexual, porque “no podemos separar lo que es masculino y femenino de la obra creada por Dios…donde hay elementos biológicos que es imposible ignorar” (AL, 286).

En cuanto a la posible “ley de convivencia civil” que el Papa dice haber defendido, se refiere a cuando, siendo arzobispo de Buenos Aires, se opuso a un proyecto legislativo para la creación del llamado “matrimonio gay” o “matrimonio igualitario” y, en su lugar, propuso que se dicte una ley que proteja ciertos derechos que se pudieran originar entre personas que conviven, como son derechos patrimoniales o de visita en el hospital. Ahora bien, estos derechos no tienen que derivarse únicamente del matrimonio ni ser exclusivos para homosexuales sino que pueden otorgarse a personas que comparten una vida, o al menos parte de la misma, incluso sin tener relaciones sexuales. En cambio, en la antes citada exhortación Amoris laetitia Francisco dice que “no existe ningún fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas, entre las uniones homosexuales y el designio de Dios sobre el matrimonio y la familia (…) Es inaceptable que las iglesias locales sufran presiones en esta materia y que los organismos internacionales condicionen la ayuda financiera a los países pobres a la introducción de leyes que instituyan el ‘matrimonio’ entre personas del mismo sexo” (n. 251). A buen entendedor, pocas palabras.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa