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Maratón con la Virgen de Chapi

Con la fiesta de nuestra Mamita de Chapi, que aunque con las limitaciones propias de la pandemia hemos celebrado este sábado 1 de mayo, ha comenzado el mes que los católicos dedicamos a reflexionar y contemplar con especial dedicación el gran misterio de amor que Dios ha realizado en la Virgen María. Madre de Dios, María es también Madre nuestra porque así nos la legó Jesús en la Cruz. No se trata de un título meramente decorativo, sino que los católicos sabemos, por propia experiencia, que realmente la Virgen María ha participado de una manera especial en la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte, ha sido coronada por Dios como Reina de todo lo creado y, como una buena madre, está siempre atenta a las necesidades de sus hijos.

En efecto, así como lo hizo durante su vida en la tierra, también desde el Cielo ella sigue participando en la misión salvífica de Jesús, procurándonos con su intercesión los dones de la salvación eterna. Dios la ha constituido mediadora de todas las gracias, es decir, de todo aquello que necesitamos para ser verdaderos cristianos, vivir santamente en este mundo y alcanzar la vida eterna. A su protección nos acogemos y la invocamos como Auxilio de los Cristianos, Refugio de los Pecadores, Consuelo de los Afligidos y con otros muchos títulos que reflejan los favores que de ella hemos recibido a lo largo de los siglos. En Arequipa, además, la invocamos como nuestra Mamita de Chapi y gozamos de su especial protección, ya que ella está íntimamente vinculada a nuestra Región porque la fundación de nuestra ciudad capital se realizó justamente un 15 de agosto, día en el que la Iglesia celebra la Asunción de la Virgen María al Cielo.

Por eso, en este mes de mayo, además de reflexionar, contemplar y celebrar a la Madre de Dios, los invito a acudir también a ella y presentarle sus necesidades, con la confianza con la que un hijo acude a su mamá. Pidámosle que proteja a nuestras familias, que en todos los hogares reine la comunión, que los esposos vivan unidos, que los niños crezcan cuidados y bien educados por sus padres, que los jóvenes no se dejen engañar por vanas ideologías extranjeras, que los ancianos cuenten con la compañía de sus hijos y nietos, y que haya paz en las naciones. Los invito también a unirse a la “maratón” de oración que el Papa Francisco ha convocado para que todo este mes, a través del rezo del Santo Rosario, pidamos a la Virgen por el fin de la pandemia, la reanudación de la vida social, el trabajo ordinario y demás actividades que continúan restringidas por el Covid-19, así como por los más afectados por el coronavirus. Y pidámosle también a Dios, por intercesión de nuestra Mamita de Chapi, para que ilumine a todos los peruanos en esta segunda etapa de la campaña electoral por la Presidencia de la República, a fin de que elijamos a quien mejor pueda conducir los destinos de nuestra nación en los próximos cinco años, con pleno respeto a los derechos humanos fundamentales entre los cuales destacan el derecho a la vida, desde la concepción hasta la muerte natural, y el derecho a la libertad religiosa.

+ Javier Del Río Alba
Arzobispo de Arequipa